Believer: Dimensions |
La Filarmónica Del Thrash Metal

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(1993 – R.E.X. Music/Roadrunner Records)

No, no estamos refiriendo a esa “filarmónica” tan conocida en el mundo del Metal, sino a otra, que existió y justificó con todas las palabras el posible mote de “banda de Thrash Filarmónica”, pero que en realidad es una ocurrencia nuestra. Sucede que pocas veces uno puede asistir a un despliegue tan preciso de Thrash Metal y música clásica/orquestal, todo en uno, con un timing casi perfecto.
Y creánme que no exagero cuando digo que “Dimensions” es esa pieza del Thrash Metal perdida en el tiempo que mereció quizá mejor suerte en la difusión y un lugar de privilegio entre los grandes discos del género. A diferencia de otras propuestas con contenido cristiano en sus letras, lo de Believer fue más que simplemente agarrar varias influencias, mucho machaque, velocidad y simplemente plasmarlas en un disco, haciendo un clásico álbum de Thrash Metal. Todo lo contrario. La genialidad estuvo justamente en la originalidad y en la finura en concebir un disco que prácticamente roza la perfección.
Volvamos el tiempo atrás y ubiquemosnos en el año 1993, época donde el grunge y lo alternativo comenzaba a mandar, y todo lo bueno que nos habían dado los ´80, empezaba a hacer agua por todos lados. Las grandes bandas de aquellos años, se vienen abajo o tuercen su dirección musical en busquéda de mejores horizontes, no siempre dando en el blanco a la hora de hacer un buen disco. Con ese panorama en donde todo pasaba por las camisas a cuadros y las bermudas, Believer se atreve a editar una obra que iba más allá de lo que el Thrash Metal podía ir.


Generalmente se suele ubicar a Believer dentro del lote de las bandas de Thrash técnico o progresivo, lo cual a decir verdad no hace justicia en toda su dimensión a lo que la banda proponía y a la idea de “Dimensions”, el disco que nos ocupa y que vendría a ser la cúspide de todo lo que Believer se propuso, logrando plasmar un material muy difícil de empardar.
Pero esta historia, tiene otra historia por detrás. “Dimensions” es apenas el tercer álbum de Believer, y para llegar hasta aquí existió un largo recorrido. El que comenzó a mediados de los años ´80 con una banda que se llamaba “Deceiver” y que posteriormente mudó su nombre a Believer. Un primer demo en 1987, y luego dos tremendos discos como “Extraction From Mortality” de 1989 y “Sanity Obscure” de 1990 fueron moldeando la propuesta del grupo hasta llegar al extásis total en “Dimensions”.
Es que justamente, el arranque de Believer con “Extraction From Mortality” fue con Thrash Metal de la vieja escuela a todo trapo, áspero y veloz, para luego ir madurando su idea musical con el excelente “Sanity Obscure” donde ya se podía visualizar esta idea de combinar música orquestal e incidental, con la furia del Thrash, concepto que la banda desarrollaría en todo su espectro en este “Dimensions”.
Para la grabación de este disco, Believer contó con la posibilidad de editar el mismo bajo el conocido sello Roadrunner Records, el lugar a donde todos querían llegar en aquellos años, y para lo cual se apostó en algo realmente grande. La posibilidad de poder grabar para dicho sello más el presupuesto asignado, le dió a Believer el tiempo y el equipamiento necesario para lograr una verdadera joya; creemos que valió la pena y “Dimensions”, empezó a tomar forma ya desde su planteamiento inicial.


El camino hacia este disco no estuvo exento de problemas, generados mas que nada por la idea que la banda se planteó, ya que hacer algo como esto no era nada fácil en aquellos años. Es que “Dimensions” le demandó a la banda varios meses de trabajo en el estudio, llegando a utilizar una cantidad enorme de pistas, entre las que se encuentran las famosas 48 pistas de violines. Solamente un dato para darse cuenta que estamos ante una de las mejores cosas que el White Metal ha sabido parir, pero también hay que dimensionar (valga la redundancia) el extravagante uso de diferentes instrumentos como cellos, los mencionados violines, y las voces soprano de Julianne Laird, además de William Keller, que funge como narrador en una historia totalmente conceptual y basada en preceptos bíblicos muy interesantes, y que van más allá de los típicos clichés de las bandas cristianas.
El álbum tiene una unidad compositiva, conceptual y musical que une todas las partes en una sola, pero igualmente hay claramente dos partes diferenciadas. La que va desde el primer tema (“Gone”) hasta el sexto (“No Apology”), para luego pasar a lo que la Believer dió en llamar “Trilogy Of Knowledge”, una verdadera pieza clásica de varias partes y en donde reside lo mejor del disco, pero vayamos paso a paso.
Justamente es “Gone” el tema que abre la puerta a “Dimensions”; machacante, de marchas cambiantes e intrincados riffs, se puede decir que aquí tenemos al Believer clásico pero bajo un concepto distinto a lo que podríamos haber conocido, sobretodo a nivel sonido y estructuras compositivas.


La parte en donde Believer utiliza los recursos del estudio de grabación y la tecnología existente en esos años la vemos plasmada en “Future Mind”, cosa que le viene como anillo al dedo. Aquí realmente Believer apura la aceleración y el blast beat hasta donde su propia concepción del Thrash Metal técnico le permite pero sabiendo manejar pensativamente hasta el último riff y acorde, y ni les digo el solo de guitarra. Es una cosa de locos realmente.
De este disco además hay que rescatar esa versatilidad que Believer supo manejar para crear verdaderas joyas inagotables como es el caso de “Dimentia”, un tema que te sacude hasta lo mas profundo del alma. Una canción que discurre sobre cuestiones filosóficas, Sartre, Feuerbach, Freud y demás, con la pregunta hecha grito de guerra, “Where is the Wise Men?” (“dónde está el hombre sabio?”), dándole entidad a uno de los mejores temas del disco y de Believer en general. Los violines y cellos sonando al frente resultan un adelanto de lo que se viene más adelante, pero antes de llegar a esa parte, hay mas.
Y ese mas se encarna en “What Is But Cannot Not Be”, que entremedio de tanta belleza musical y pudridez no brille tanto como debería ser, aunque tiene sus armas como para que la marcha del álbum no decaiga, manteniéndose en la media del disco, pero también encontramos a “Singularity”, una rememoración de sus primeros tiempos en donde el Thrash Metal a la vieja escuela abundaba sin tantos retazos de progresividad y la cosa era mas palo y a la bolsa, y continuando de alguna manera con cuestiones y pensamientos filosóficos en su contenido lírico.
Antes de pasar a lo mejor de “Dimensions”, Believer nos hace una pasada por “No Apology”, otra de las joyas imperdibles de este álbum. Con una marcha incesante y los clásicos riffs retorcidos, aquí Believer juega con distintas bases, a diferentes velocidades y con armonías impensable quizá para una banda de este tenor.


Lo que sigue es justamente la frutilla del postre. El motivo que hace de “Dimensions” la obra de arte de Believer. Estamos hablando de “Trilogy Ok Knowledge”, una especie de obra sinfónica dividida en tres partes (en realidad cuatro), en las que Believer lleva a su máxima expresión esa tendencia a combinar la música clásica y sinfónica con el Thrash Metal, en un supremo esfuerzo tanto compositivo como de producción. Ya habíamos visto algo de esto en su anterior disco, “Sanity Obscure”, pero es aquí donde Believer da rienda suelta a su creatividad y genialidad.
“Trilogy Of Knowledge” no es mas que una manera de contar ciertos conceptos como la mentira, la verdad y el conocimiento, desde aspectos filosóficos y bíblicos en una única pieza que se divide en tres partes distintas. En realidad cuatro ya que la introducción a todo esto es el intermezzo “The Birth”, que abre la puerta de esta verdadera obra de arte.
La primer parte se titula “The Lie”, en donde se presenta al engaño como forma de distorsión de la realidad, centralizando dicho concepto en la conocida historia de Adán y Eva con la serpiente. El tema en cuestión es una portentosa demostración de virtuosismo, con los cellos y violines al frente, y la pesada base de Believer acompañando y empujando desde atrás, combinando las voces soprano de Julianne Laird y las podridas de Kurt Bachman.
Para la segunda parte, titulada “The Truth”, se contrapone un concepto con el otro, con la historia de la tentación de Cristo en el desierto, logrando darle un clima realmente cercano a la circunstancia relatada y a la historia en si, con un track en donde los cellos y violines hacen su juego junto a los arreglos de cuerdas especialmente preparados para la ocasión antes de que Believer ataque con todo con su clásica potencia arrolladora, para posteriormente llevarnos por uno de los puntos más altos de su creatividad y genio. Una verdadera joya.
Aún nos queda la última parte, o mejor dicho “The Key”, que en tono mucho más operístico y clásico nos lleva por un terreno mucho mas actual desde el punto de vista lírico contraponiendo la luz a la oscuridad continuando con el desarrollo de la trilogía. Y aquí termina esta historia. No solo de “Trilogy Of Knowledge” sino de “Dimensions” como álbum no sin antes despedirse la banda con un “We Love You. Take Care. Bye Bye”, como corolario final.


Sin duda que “Dimensions” significó el punto culmine de toda la obra de Believer. Más allá de las idas y vuelta de la banda, y lo complicado que fue producir y grabar todo este gran trabajo, lo cierto es que el disco es una leyenda por si misma, y símbolo de la banda, ya que con el tiempo se volvió en el álbum autorreferencial de Believer, y cita obligada para quienes deseen ahondar en lo que es el Thrash Metal de contenido cristiano.
Y de hecho, hay una característica que sube mucho más la apuesta. Believer no va por el lado de lo típico dentro del denominado “White Metal”, ni asimila el mensaje más tradicional. Se mete de lleno en temáticas filosóficas, científicas y hasta teológicas. Una verdadera obra de arte, en música, pero también en letra, logrando una profundidad no demasiado vista, incluso en el mismo género del Thrash Metal, acostumbrado a otro tipo de letras.
Luego de “Dimensions”, Believer entró en un hiato del que no volvería sino hasta ya entrado en el siglo XXI, y lo haría con dos nuevos discos entre 2009 y 2011 (“Gabriel” y “Transhuman”), pero nunca volvería al nivel de lo aquí logrado, tarea difícil si las hay.
La actualidad de la banda es una incógnita. Unos singles lanzados digitalmente en 2017 parecían augurar algo nuevo, pero por el momento, nada de nada. Misterio total.


Nos queda “Dimensions”, un disco que intentó hacer algo distinto dentro del género del Thrash Metal. No solo lo logró, sino que también dejó su marca en la historia. Hoy es un disco de culto y una clara muestra de lo que se puede hacer cuando hay creatividad, genio musical y una dirección clara.
Habíamos mencionado lo difícil y complicado que fue el trabajo de producción y grabación en los estudios “Trauma”, donde se generó “Dimensions”, pero hay que reconocer que el sonido logrado es realmente superlativo. La mezcla no iba a ser fácil, mas cuando hay tantas pistas de cellos, violines y la arrolladora máquina que es Believer sonando, con sus diferentes sonidos de guitarra, que entre machaque y machaque, le dan esa aspereza al sonido que tanto los caracteriza. Pero también hay un mundo de diferentes sonidos, digitalizados, jugando con una tecnología que en aquellos años era algo incipiente. Todo eso quedó plasmado en una mezcla y una masterización casi perfecta, que le dió a “Dimensions” un sonido limpio, con mucho espectro como amplificado, portentoso y diferente a lo que se oía. Es una de las características mas notorias, y vale la pena destacarlo.
Con respecto a la parte gráfica, y a las ediciones, es todo un poco complejo el asunto. Como primera cuestión hay que decir que el álbum tiene dos principales versiones, que difieren totalmente en el arte, llegando a lo absurdo de poseer distintas portadas, y por consiguiente, distinto diseño interno.
La portada de Roadrunner Records parece ser la mas recordada, o quizá con la que mejor se identifique “Dimensions”, y en efecto, las re ediciones posteriores muestran justamente dicho arte, a cargo de Dave McKean, como la tapa del álbum. La portada alternativa es la que salió en la versión del disco por R.E.X. Music, que como se puede advertir, es totalmente diferente.
Hay diferencias internas también ya que si bien ambos sobres internos poseen todas las letras, la versión de R.E.X. Music parece con mejor esfuerzo desde el punto de vista diseño.


En lo que no difieren es en el contenido musical ya que el disco en definitiva es el mismo, salvo quizá con el saludo final, que en la versión de Roadrunner es un track separado del resto. Nada mas que eso.
Como era de esperarse, con el tiempo “Dimensions” fue quedando descatalogado, pero calma que ha sido nuevamente puesto a disposición del público en forma de re edición, tanto por Retroactive Records como Bombworks records, incluso con algunos bonus tracks en vivo. Además también se ha re editado en formato de vinilo doble, lo cual agrega una excusa más para acercarse a uno de los grandes discos del Thrash Metal experimental, técnico y progresivo.


“Dimensions” es la cúspide de Believer, una banda subestimada y desestimada en la historia del Thrash Metal. Quizá, por su identificación con lo cristiano, es que no ha tenido mas difusión de la que realmente mereció en su momento. Las nuevas olas que venían en los ´90 posiblemente hayan sido también causantes de que no se le haya prestado más atención a un álbum que barría con todo lo conocido hasta ese momento.
Believer supo combinar la justeza, lo técnico, lo experimental con el Thrash Metal, del cual nunca renegó y del que jamás se bajó. La combinación con lo orquestal, con la música clásica y lo operístico en “Dimensions” adquirió características realmente supremas, y por ello queríamos recordarlo. Hacer un recorrido por un disco que merece la pena rememorar y siempre tener presente.
Lo que nunca hizo Believer es publicar un video clip de algún tema perteneciente a este gran álbum, ni tampoco existen registros fílmicos en vivo de dicha época, no al menos que nosotros tengamos conocimiento. Solo nos queda recordar a “Dimensions” sonando en nuestro equipo de música, fuerte y alto, como corresponde…

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