Paramaecium: Exhumed Of The Earth |
Una Eterna Exhumación

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(1993/94 – R.E.X. Music/Witchhunt Records)

Un canto operístico, casi de sirena, acompañado de un primigenio riff y unos toms repiqueteando. Es la introducción al mundo de Paramaecium, una banda que hizo del Doom Death Metal algo más que una simple derivación de la música extrema. Con una personalidad y originalidad no habitual en el género, generaron toda una historia diferente en el género, y a pesar de su casi nula difusión, hoy se han convertido en una especie de banda de culto, y particularmente, su primer álbum, “Exhumed Of The Earth”, es parte importante de toda esta historia.
Este álbum es el comienzo de una larga historia, que Paramaecium supo plasmar, disco tras disco a través de todos los años en que estuvieron activos, al menos discográficamente, porque es bueno recordar que nunca fueron una banda de salir de gira y tocar en vivo (solamente lo hizo muy escasamente). Más que nada lo de Paramaecium fue un trabajo construido en estudio.


Pero esta historia comenzó en Australia en 1990, a instancias de Andrew Tompkins, todo un personaje ya que además de músico, Sir Tompkins es escritor, y como una manera de fundir su faceta de escritor con la de músico, Paramaecium se convirtió en la excusa perfecta para combinar ambas características. Conviene destacar que previo al álbum que nos ocupa, la banda editó un demo titulado “Silent Carnage” en 1991, con una formación que incluyó al propio Tompkins, Steve Palmer en batería y Colin “Mosh” Maynard en guitarra.
Posteriormente, al grupo se unió Jayson Sherlock, batería de los comienzos de Mortification y el guitarrista Jayson De Ron. De la mano de esta formación, Paramaecium entró al estudio a registrar el disco que nos ocupa. Lo interesante es que a pesar de la curiosidad que rodea al nombre de la banda, el mismo no tiene un significado puntual. En efecto, Paramaecium es simplemente un microorganismo unicelular ciliado con forma ovalada que habita en aguas dulces, frecuentemente estudiados en biología. Nada que ver con el mensaje y concepto de la banda.


Con influencias variadas, que van desde Cathedral hasta las primeras épocas de My Dying Bride, Paramaecium definió su sonido en una especie de Death Metal llevado hacia el Doom, con cierta tendencia gótica y épica, con una idea conceptual en cada uno de sus discos. Particularmente, “Exhumed Of The Earth”, además de ser su primer álbum, gira en torno a los evangelios, en cuanto al nacimiento, muerte y resurreción de Cristo, a pesar de lo ilógico que parezca mezclar dicho mensaje con el género musical al que Paramaecium adhería. En forma natural, el mensaje, las letras y el trabajo hecho en este álbum, le da un ambiente apropiado a la historia de Cristo aunque parezca increíble. Toda una obra de arte.
El álbum no podía comenzar de otra manera que con esa obra inconmensurable que es “The Innatural Conception In Two Parts: The Birth And The Massacre Of The Innocents”. El tema en cuestión tiene una duración que ronda los 17 minutos, nada más ni nada menos. Una larguísima intro nos lleva por una pieza que, como acostumbra el Doom, lleva un ritmo cansino y grave con las típicas vocales del Death Metal, acelerando solamente en momentos claves de la historia que Paramaecium nos va contando. En su parte podríamos decir intermedia, la historia cambia con sus cellos, flautas y vocales cuasi operísticas de parte de Rosemary Sutton. La orquestación y los acordes hielan la sangre, hasta llevarnos nuevamente a esos arranques bien Death al que Paramaecium recurre, con una base firme y aguerrida. Esta primera incursión es una de las piezas claves de “Exhumed Of The Earth”, pero para nuestra suerte, no es lo único que podremos encontrar en este álbum.


“Injudicial” es el costado más Death Metal de Paramaecium se podría decir, y lo más cercano al sonido de aquellas épocas. Con riffs y armonías casi orquestales, y una base a media marcha, podría ser la parte más clásica del género Death que la banda ofrece.
En cambio, “The Killing”, con su alargado tempo nos centra en lo esencial de la propuesta de Paramaecium. Lejos de la velocidad típica de la música extrema, el Doom se deja escuchar en toda su vertiente, con algunos pasajes melodías de flautas de por medio y unos riffs pesados y graves de parte de las guitarras de parte de Jayson De Ron.
Con una interminable intro de riffs y un redoble casi continuo de doble bombo, arranca “Entombed”, con su carga principal a una velocidad intermitente y las impresionantes vocales de Andrew Tompkins que hielan la sangre. Impresionante es poco decir; posiblemente una de las mejores cosas que “Exhumed Of The Earth” puede dar, pero casi como una continuación, aparece “The Voyage Of The Severed”, otra catarata de riffs imposibles, armonías y melodías construidas desde lo melancólico que, en principio, parece un instrumental pero en realidad, las voces de Tompkins aparecen recién a los 4 minutos de canción. Evidentemente Paramaecium no se ataba a ningún mandato musical en particular. Sin importarles demasiado el que dirán, su propuesta se centró siempre en la exquisitez de sus composiciones y en sus letras, cristianas pero con la suficiente altura como para sortear los típicos clichés de las bandas cristianas.


En “Haemorrhage Of Hatred”, los tonos graves y pesados dominan la escena, dando comienzo a otro despliegue de blast beats adaptado al tempo en el cual Paramaecium se maneja. Los pasajes de intercambio de voces, entre guturales y cuasi monásticas de Andrew Tompkins, son una característica de Paramaecium, y si, le dan ese marco apropiado (como casi en todo el álbum) a la temática que la banda desarrolla en el disco.
Parece que en todos los grandes discos, lo mejor queda para el final. No empero, eso no significa que el resto sea malo, sino que la frutilla del postre, se sirve sobre el epílogo de la obra. Es así que “Removed Of The Grave”, se convierte en una pieza clave de “Exhumed Of The Earth”, y su composición mas compleja y bella de todo el disco.
Un casi interminable rasgueo de guitarras clásicas, con diálogos y sonidos que dan cuenta de lo que aquí se cuenta, como si de una película se tratara, es el comienzo del último tema de “Exhumed Of The Earth”. Las melodías de las flautas que acompañan agregan un motivo extra de interés al asunto. “Removed Of The Grave” se mueve dentro de los parámetros lentos, pesados y graves en los que Paramaecium funda su estilo pero con una exquisitez musical que asombra a propios y extraños. Un final de película, casi en todos los sentidos se podría decir. Una excelente manera de cerrar un álbum que se convertiría, con el tiempo, no solo en un clásico de Paramaecium, sino en un paradigma y una figurita difícil del género del Doom/Death Metal.


Por supuesto, “Exhumed Of The Earth” fue el primer paso de Paramaecium. Posteriormente, vendrían otros discos más, cada uno con una historia diferente e incluso con algunas diferencias en las formaciones, pero sin duda, aquí es donde la historia de la banda se plasma, y además, se marcaba un camino a seguir.
Incluso, podría decir que posiblemente, este álbum sea el más virulento, áspero y básico de Paramaecium. No hay finura alguna en su sonido, pero tiene ese “no se qué”, que lo transforma en un clásico de la banda. Si es cierto que la complejidad de las composiciones, sus intrincados arreglos sumado a las diferentes armonías y riffs desplegados, es el paradigma en el cual Paramaecium funda su estilo, el cual profundizará en futuros discos, pero la aspereza es lo que aquí manda.
Paramaecium logra un álbum que lleva al género del Death Metal por un camino mucho más intrincado, desde el punto de vista musical, con mas sentido de la armonía y la melodía. Es cierto, aquí no hay solos de guitarra, pero los punteos, riffs y orquestaciones de viola son una característica común en casi todo el disco. El ambiente oscuro, pálido y a la vez, épico y majestuoso, es un acierto de Paramaecium, que logra combinar dichos factores para dar a luz una obra que vale lo que pesa.
El sonido, básico y sin muchos aditamentos, es producto de la grabación del disco en los “Toybox Studios” de Northcote, Melbourne, Australia. Fue grabado entre Abril y Mayo de 1993, con producción de la propia banda, y evidentemente, bajo presupuesto. Ello no fue impedimento para que Paramaecium logre un disco casi perfecto.


La portada de “Exhumed Of The Earth” es casi hipnótica. Con una fotografía tomada evidentemente en un cementerio, y con un diseño mezcla entre lo gótico y lo medieval, sin duda es un motivo más para considerar a este álbum, todo un clásico. La única fotografía del trio se encuentra en la contratapa; el booklet incluye las letras, con sus referencias biblícas (algo muy típico de aquellos años) y los detalles técnicos de la grabación. No mucho mas.
El disco tuvo varias ediciones diferentes. En particular, la que poseemos nosotros, es la edición de 1994 por el sello R.E.X. music en los Estados Unidos, pero también, el CD tuvo ediciones en Europa por el sello suizo Witchhunt Records y autogestionado por la propia banda en Australia.

Lógicamente, al ser una banda del underground, al fin y al cabo, era lógico que con el tiempo, este álbum desapareciera de su remanente físico, siendo una pieza de difícil adquisición. Por ello, es que el sello Bombworks Records, por el año 2020, re editó este álbum, remasterizado, con nuevo booklet, etc, en el marco de la serie “Legends Remastered”; además también fue lanzado en doble vinilo, lo cual no es un dato menor. En ninguna edición se incluyó ningún bonus tracks, conviene aclarar.
“Exhumed Of The Earth” es la perla de la historia de Paramaecium, el disco que justifica su historia como banda y el comienzo de un derrotero, distinto, a lo que el Metal con contenido cristiano acostumbraba hasta ese momento. Un clásico que nunca muere….

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