Shamash: Done With Misery (Nos Pergamos In Domine Saluteum) | De Un Extremo Al Otro
(2024 – Rottweiler Records)
Lo primero que se me ocurre es que los Shamash están locos de remate, o son tipos con una inteligencia superior a la media. La verdad es que no me decido por ninguna de las dos hipótesis, pero básicamente este álbum es el culpable que me rompa la cabeza pensando, y eso ya de por sí, es un punto positivo.
Desde el vamos con el intrigante (y extenso) título con el que Shamash ha bautizado lo que en principio es su primer álbum, podemos ver que la banda basada en Kuala Lumpur, Malasia, hace de su inteligencia (o locura llegado el caso) su principal arma, sumado a una propuesta que, aunque no lo parezca en principio, resulta ser lo suficientemente original como para mantenerme un largo rato entretenido y sacudiendo la cabeza.
Al parecer, estamos hablando de dos cosas en una misma cosa integrada, y como si habláramos de un lado A y un lado B, hay dos partes diferenciadas en este trabajo, y por ello, entendemos, el intrigante título de este disco. Es como si Shamash quisiera integrar, en una misma cosa, dos géneros en principio irreconciliables, como el Metalcore y el Death Metal.

Shamash es una especie de licuadora en donde los ingredientes son tan diversos como el Death Metal y todas sus vertientes, con algunas cosas sinfónicas por ahí, otras groove, algo del Metal o el Thrash Metal por allí. El resultado, presentado en una especie de Metalcore brutal y versátil, y que aunque quizá por lejania podríamos comparar a Extol (aunque en definitiva no tiene relación alguna), es una suerte de brutalidad que recorre la actualidad del Death Metal/Metalcore, con la velocidad y potencia que a algunas bandas se les perdió por el camino.
Esta locura da comienzo con “Not By My Heart”, en donde Shamash machaca, imprime velocidad pero también tiene tiempo para coros de voces limpias, muy al estilo Metalcore actual pero con la suficiente fuerza como para desterrar cualquier similitud con la actualidad del género. Hasta aquí, nada fuera de lo normal, pero “Done With Misery” (tema que titula esta primer parte) es otra cosa. No sé como hace Shamash para meter en un mismo tema trazos de varios géneros pero que lo hace, lo hace, y hasta queda lindo se podría decir.
Habíamos hablado de Death Metal. “The Missionary” es el motivo. Plagado de riffs por aquí, y por allá, más blast beats a rabiar. A continuación nos topamos con “Take Me As I Am”, mas en la onda Metalcore melódico y una percusión al mejor estilo Slipknot, pero con “Father Of Lies”, Shamash vuelve por el lado más pesado del asunto aunque desorientando un poco; por momentos no se sabe para donde disparan y ponen la licuadora en funcionamiento, y puede salir algo loco.
El momento melódico y relajante podría ser “In Memoriam”, un tema a media marcha y plagado de coros acordes que en parte recuerda a Demon Hunter, en cierta medida. Lo que sigue es un intermezzo musical a mitad del disco, titulado justamente “Interlude”, que en una suerte de punteos de guitarras clásicas y acústicas nos llevan por un paisaje totalmente diferente. La orquestación y solos de guitarras le dan un tono aún mas impresionante, y al parecer, separa la primer parte de lo que viene, que es totalmente diferente a lo que veníamos escuchando.
“Nos Pergamos In Domine Saluteum”, el del título difícil en latín, nos lleva por una especie de aventura extraña, a media marcha y con unos coros casi monásticos. Shamash vuelve a sorprender y lo hace de una manera no ortodoxa. Y al parecer, se dejaron lo mejor para el final del álbum porque “The War For Jerusalem” vale lo que pesa, y Shamash hace pesar todo lo que demostró a lo largo de este disco, en un tema a pura rabia y que nos recuerda los buenos viejos tiempos de Mortification.
Eso no es todo, “The Return Of Al Masih”, con su marcha semi trabada, y sus riffs con olor a Thrash Metal, nos llevan por un paisaje apocalíptico y bélico. Casi una hermosura y hasta se podría decir, una de las mejores cosas del disco. Y para rematar la cuestión, Shamash se despacha con un cover, puesto aquí como bonus track; una salvaje puesta en valor del inefable “God Rulz”, esa pieza corta, violenta y directa con la que Mortification solía finalizar sus conciertos, rendida aquí, de manera magistral.

Shamash hace su entrada triunfal en su primer álbum, marca diferencias con el resto y presenta una obra que no está escasa de riesgos. La apuesta valió la pena. Si a un tipo como yo, que no es fan del Metalcore actual, esto le llega directo como una piña al mentón, imagínense. La intensidad que maneja Shamash, sumado a su versatilidad, logran un combo de proporciones a tener en cuenta. Sin embargo, su tendencia a que el envoltorio final sea en una especie de sonido de tendencias actuales, deja a la banda en una posición quizá un poco incómoda se podría decir.
Digo esto porque como en las viejas épocas (cuando usábamos cassettes y vinilos), se puede dividir al álbum en un lado A y en un lado B, y este último es el que más interés llega a despertar sin duda. La parte final del disco logra que el equilibrio se incline por el lado más extremo, mejor construido, más complejo y con canciones que justifican una oída.
A todo esto, no me creerían si les cuento que Shamash son apenas un trio. Si, tres tipos que solos hacen un estruendo tremendo. Es cierto, hay algunos invitados en algunos temas pero aún así, el pensar que tres muchachos hacen y arman semejante ruido, es mucho decir.
Ojo, el sonido que aquí se logro, tiene mucho que ver con la parte de la ingeniería y producción sonora en el estudio, de lo cual no se brindan muchos detalles pero es suficiente escuchar este disco para saber de que estamos hablando. El sonido pareciera ser casi envolvente, con la percusión sonando en unos tonos casi de “tachos” se podría decir, aunque lejos, muy lejos de los “tachos” del nunca querido “St Anger” de ya saben quienes, así que no se asusten. Esto es algo diferente. A eso hay que sumarle las tonalidades graves de las guitarras y el trabajo en las voces, las cuales giran entre guturales fuera de lo normal para el género, y los inevitables estribillos a voz natural. Cuanto menos, interesante.
Respecto al aspecto gráfico, la portada de este álbum es intrigante, original y te deja pensando. Pero eso no es todo, porque el interior del booklet, continua con ilustraciones que siguen la misma línea, en donde los espantapájaros y cuervos siniestros dominan las imágenes. La edición en CD sigue la línea clásica, sin sorpresas pero tampoco en reducciones de costos como cajitas de cartón y cosas por el estilo. Además, tiene su correspondiente edición digital, aunque en este último caso, conviene aclarar que el cover de Mortification es exclusivo de la edición física en CD.
Shamash dió su primer golpe en formato de álbum o larga duración, somo se suele decir, y lo hizo de una manera triunfal e interesante. Tiene la potencialidad de ser algo mucho más serio a futuro. Sugiero no perderles el rastro, porque aquí, hay fuego incipiente…
Como acostumbramos, dejamos por aquí algo de Shamash. En este caso el videoclip del tema “Nos Pergamos In Domine Saluteum”, y por supuesto, los contactos con esta gente para que puedan seguirlos de cerca en las redes sociales…
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