Dalit: Moksha | Un Viaje En Blanco Y Negro
(2021/2023 – Nordic Mission)
Observar imágenes en blanco y negro suele evocar diferentes sensaciones, pero cómo hacer con la música que nos lleva por un viaje con similares sensaciones? Quizá, parte de la respuesta pueda encontrarse en “Moksha”, último álbum hasta el momento de Dalit, una banda basada en Stavanger, Noruega y que, al menos en los papeles, se presenta como una banda de Doom/Death Metal, con una cierta influencia de bandas como Katatonia o My Dying Bride, se podría decir.
Curiosamente, el término “Moksha” con el cual se titula a este trabajo es una palabra que proviene del sánscrito, y que significa liberación o emancipación, además de tener un significado espiritual dentro de la religión hinduista. Más curioso es que Dalit (que a propósito, también es una palabra hindú) es una banda que centra su mensaje lírico en conceptos cristianos, y no hinduistas.
Dalit no es nuevo en la escena. Vienen luchándola desde el 2006 en la escena, y amén de varios demos, ya cargan con dos discos a sus espaldas y participaciones en algunos compilados, por lo que “Moksha” vendría a ser su tercer álbum a la fecha, con una producción simple quizá pero con un concepto definido y una idea que funciona en todo su esplendor.
Originalmente editado en 2021 en forma independiente, finalmente tuvo su lanzamiento en formato físico a través del sello Nordic Mission, quien nos hace llegar este trabajo, lo cual agradecemos profundamente.

Musicalmente Dalit nos ofrece un paisaje oscuro, en colores grisaceos, melancólicos. Incluso con texturas entre lo progresivo, melódico y lo extremo, que podríamos definir como un límite borroso entre el Death Metal y el Black Metal. Si, es Doom, teñido de cierta tendencia gótica, calmado, sinfónico por momentos, y rápido y furioso cuando la situación lo requiere. Dalit sabe manejar los tiempos que cada canción pide.
“Sons Of Adam Daughters Of Eve” es lo que da arranque al álbum. Bases del Doom con riffs y machaques típicos del Death/Black Metal pero mediatizados con agradables melodías que lindan con lo progresivo en algún punto. En esa misma sintonía, con tonos graves y bajos, se inscribe “The Best Of All Possible Words”, que con una orquestación de guitarra de colchón y una variedad de climas diferentes, nos lleva por un interesante viaje.
El sonido impacta, los riffs machacan una y otra vez, y las melodías hacen lo suyo para entregarnos “Starlight”, otro de los destacados del álbum. En cambio, “Anthem” con su candente marcha nos lleva por un terreno lleno de punteos de guitarras y una cierta tendencia a lo gótico mientras que en “Hallways Of Sadness”, Dalit mantiene esa tendencia a bases fuertes entremezcladas con melodías, orquestación y punteos de guitarras, con una marcha incesante y cortante en sus riffs.
Finalmente llegamos a una tema que se divide en dos partes; estamos hablando de “Red Pt. I” y “Red Pt II”. En su primera expresión, casi como una introducción cinematográfica y un leve tono épico, la vocalista Guro Birkeli nos lleva por un ambiente casi apocalíptico se podría decir, para dar paso a una segunda parte en donde Dalit, con un tempo acotado y graves riffs, entrega uno de los puntos altos del álbum.
Para el final, Dalit nos deja una pieza en noruego titulada “Fra Jord Til Støv”, una verdadera pieza de tono gótico/épico y sinfónica con un violín y las voces de Guro Birkeli que le dan el ambiente apropiado, y un epílogo mas que interesante a un disco que enmarca un buen trabajo de parte de la banda.
Quizá Dalit no sorprenda demasiado con su propuesta, pero lo interesante pasa por las composiciones que se salen bastante de los lugares comunes del género. La combinación de elementos góticos con el Doom/Death Metal, voces guturales entre Death/Black Metal, y una cierta tendencia progresiva, hacen de “Moksha”, un material que merece una escuchada.
Lo que destaca de “Moksha” es la línea conceptual que sigue a lo largo de todo el disco. Esto puede llegar a ser contraproducente, pero en cierta manera habla a las claras de un hilo conductor que lleva a explorar todo el álbum sabiendo exactamente por donde pasa lo de Dalit. Musicalmente es inobjetable; sus composiciones son complejas y nos ofrecen distintos paisajes, incluso en ocasiones dentro de una misma canción.

Y si la música sigue un concepto mas o menos elaborado, la parte gráfica sigue la misma línea, acompañando lo que nuestros oídos oyen, siendo una parte más del mensaje que Dalit quiere transmitir con “Moksha”. Como no podía ser de otra manera, la portada, y todo el diseño del álbum mas el sobre interno ha sido confeccionado en tonos grisáceos. Particularmente en blanco y negro. Una idea que ya se transmite desde lo musical claro. Incluso la portada de “Moksha” me parece de lo mas simple que he visto últimamente, pero también interesante y una de las mejores, tanto por la intriga que despierta como por la unión que logra entre música, letras, mensaje y arte gráfico.
No hay que dejar de lado la parte sonora de “Moksha”, que logra capturar a la perfección ese ambiente melancólico, pintado de blanco y negro al igual que su portada. Las bases con riffs y tonalidades graves se dejan escuchar junto a los constantes punteos y orquestaciones que adorna cada uno de los temas que integran este disco. El encuentro entre las voces podridas de Eirik Hellem y las vocales limpias y clásicas de Guro Birkeli, le aportan ese toque místico y épico que tan bien le queda a este tipo de material.
“Moksha” tiene sus armas, en un trabajo impecable por donde se lo mire. Quizá adolezca de ese “tema” puntual que marque a este álbum, y que lo eleve a la cima de clásico, pero es que Dalit parece haber repartido todo lo que tiene para dar en cada una de las canciones que integra el álbum. Ese parece ser su único pecado pero para poder disfrutar de “Moksha”, si muchachos, hay que escucharlo en su totalidad. De eso se trata la cosa, como en todos los casos obviamente, pero que aquí se vuelve imprescindible. Dalit se ha encargado de hacer un disco con un hilo conductor que nos tienta a escuchar todo el disco de una, y engancharnos en una propuesta que nos propone esa mezcla tan particular entre la calma y la melancolía del Doom con la furia del Metal Extremo, suavizado por interesantes melodías.
Un detalle particular es que es “Moksha” no solo se encuentra disponible en compact disc (como en nuestro caso) sino también en disco de vinilo, lo cual hace el viaje mucho mas interesante.
Se encuentra disponible a través del sello Nordic Mission, y por supuesto, les dejamos las coordenadas de las redes sociales, no solo de este sello discográfico sino también de la banda, para poder seguirlos y enterarse de sus novedades. Y para darle un marco apropiado al asunto, y como es costumbre, les dejamos algo para poder escuchar, más precisamente “Starlight”, uno de los cortes de este interesante trabajo….
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